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ULTRAMARINES del COSO

 
Calle: Trafalgar 1. Zona Chamberí. Madrid.
Teléfono: 91 521 00 00
Web: www.lamuccacompany.es
Fecha: 25 de octubre de 2024 CENA:
 
 
PRESENTACIÓN:
Cocina tradicional y Madrileña.
 

Es el decimocuarto restaurante que el grupo Lamucca abre en Madrid. Lleva el mismo nombre que el abierto a principios de año en la plaza de San Ildefonso. El chef de este último es Andy Boman y se caracteriza por sus toques asiáticos en su cocina. Sinembargo, aunque hay algún plato de su carta, este restaurante apuesta por los platos mas castizos de Madrid.

 
Fundado en: Octubre 2024
Propietario: 2407 TRAFALGAR ROAD 1 S.L.
Chef ejecutivo: Daniel Álvarez Marthón
Interiorismo: Leo Volpe-Prignano de Nommab Studio

El precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 35,00 €.

 
COMENTARIOS:

Entorno: Está situado en el barrio de Chamberí. Ya hemos estado cenando en varios de los restaurantes que hay por allí, sin alejarnos mucho podemos recordar algunos de los que siguen abiertos: La Catedral de Zamora (cena 120), Villa de Foz (cena 180), Café Comercial (cena 328), Cervecería Chamberí (cena 396) y Santancha (cena 403).

Las cañas: Las tomamos en el mismo restaurante. Fueron una pinta de Mahou, a 4,00 €, media pinta de Mahou a 2,80 € y una copa de vermú Lusta a 4,50 €. De aperitivo no pusieron nada, salvo que consideremos la mantequilla que viene con el pan.

Nombre: Ultramarines del Coso. No he encontrado el origen de ultramarines para el nombre del restaurante. Hay una película de ciencia ficción con ese nombre pero no veo la relación con el local. Por lo que oímos, parece ser que Coso es el apellido de uno de los dueños.

Carta en la web: Si, sin fotos. No se puede descargar desde la web pero si copiar su imagen.

Carta de vinos en la web: Si, con precios. No se puede descargar desde la web pero si copiar su imagen.

Local: Está situado en la calle Trafalgar 1. Ocupa los bajos del nº 1 de la calle Trafalgar y hace esquina con la calle de Luchana. La fachada tiene seis amplios ventanales, uno en la calle Luchana, otro en el chafán de ambas calles y los otros cuatro en la calle Trafalgar, dos a cada lado de la puerta de entrada. La fachada está pintada de color claro y tiene un zócalo de aproximadamente un metro de altura de piezas de ladrillo. Exteriormente no ha cambiado respecto al restaurante que lo ocupaba anteriormente, tan solo los toldos que hay sobre las ventanas, ahora amarillos con el borde negro en el que se lee nombre del local. Es un sitio bastante amplio. La decoración sigue un estilo que yo definiría como de "a medio decorar". Es decir, deja los techos al descubierto con los tubos de la climatización o los eléctricos visibles, las columnas con el hormigón a la vista, sin revestir, y las paredes aparentando el yeso sin pintar. La decoración es minimalista. Las ventanas están cubiertas con unas venecianas para protegerse del sol y unas cortinas gruesas, de color beige de arriba a abajo, que se pliegan a los lados. La iluminación es muy pobre y escasa, casi se come en penumbra. Sólo si tienes la suerte que te toque una lámpara encima de la mesa podrás ver mejor lo que comes. Aparte de estas lámparas, también hay focos desde el techo. El suelo es variado, en algunas zonas con grandes losetas imitando a mármol y en otras un especie de plaquetas. En muchas zonas hay un banco corrido junto a la pared para poner las mesas junto a él. Esta es una técnica en la que se prioriza la rentabilidad sobre el servicio, ya que a los comensales sentados en él, no se les puede servir como se espera, en un restaurante que aspira a una mínima calidad. El sofá es de color negro y un material parecido al skay. La mayoría de las mesas son rectangulares con la base de una sola pata metálica de color negro. La superficie es de madera. También hay alguna mesa redonda. Las mesas están muy juntas aprovechando cualquier hueco. Nos situaron en una mesa junto a una columna tras la que se encontraba el ordenador de pedidos y el material para el servicio, incluso a un palmo de la mesa, en una repisa de la columna, hubo un tiempo un bote de limpieza con una bayeta encima. También manipulan los platos al lado con la posibilidad de manchar al comensal. La iluminación sobre la mesa era muy pobre. Las sillas son metálicas, tipo oficina, con respaldo y asiento tipo skay, de color negro y haciendo juego con el sofá corrido. No ponen mantel, ni de tela ni de ningún tipo. Las servilletas de papel. La vajilla es moderna de color blanco salvo los platos de carne, que los traen en superficies de pizarra, o las patatas fritas, en fuente metálica. La cubertería estándar. Ponen vasos para el agua y copas para el vino.

Comensales: Todos de la Cofradía. Raúl, Carlos, y Antonio Avila. Faltaron Antonio Arnáiz Antonio de la Poza, Ricardo y Justo.

Pan: Ponen tres bollos de pan, de masa madre con un poco de mantequilla ahumada. Los bollos son pequeños, la mantequilla, sin sal, buena. Cada uno lo cobran a 1,50 €.

Aperitivo:

No ponen.

Platos a compartir:

Anchoas 00 sobre brioche ahumado: Las sirven en una pequeña fuente con el logo del local. Es un lomo de anchoa sobre una porción de tostada de pan brioche del tamaño adecuado a la del pescado. Por encima lleva un poco de cebollino picado. El pan viene excesivamente tostado. La mezcla del dulzor del brioche y la sal de la anchoa le dan un toque agradable. Estaba bueno, pero no era lo esperado. Se pidieron tres, una para cada comensal. Cada una la cobran a 4,50 €.

Buñuelos con bacalao: Los traen en un plato hondo. Son seis buñuelos. Vienen bañados en una salsa picante. Son muy normalitos, la salsa estropea el sabor, no saben a bacalao, y la textura. Sin nada que destacar. Se pidió una ración a 14,00 €, cada uno sale a 2,33 €.

Pulpo a la parrilla con puré de patatas old style: Lo sirven en un plato llano. El pulpo, dos patas, va sobre el puré ocupando la mitad del plato. El pulpo tenía las ventosas de las patas churruscadas, dejándole un sabor desagradable. El puré era mantecoso. No estaba mal a pesar de todo, aunque no hay nada que destacar. Se pidió un plato a 25,00 €.

Chuletillas de cordero a la parrilla: Las sirven sobre una superficie de pizarra incrustada en una bandeja de madera. Llevan por encima unas hojas de tomillo y sal gorda. Vienen unas seis unidades. Están muy buenas, se acompañan con una ración de patatas fritas. Muy buenas. Se pidió un plato a 18,00 €. Cada chuletilla sale a 3,00 €.

Guarnición de patatas fritas: Las sirven en una fuente metálica. Están cortadas en tiras y fritas sin quitarles la piel. Están crujientes, saladas y muy buenas. Se pidió una ración a 3,50 €.

Chuletón de 500 gr. de vaca nacional madurado 40 días: Lo sirven de la misma forma que las chuletillas. No es el mejor que hemos comido, pero estaba bien, aunque la carne no estaba muy blanda. Se pidió uno a 30,00 €.

Postres:

Flan casero de huevo: La traen en un plato hondo. Es un flan grande con un poco de nata a un lado. Estaba bueno. Se pidió uno a 6,00 €.

Pavlova de maracuyá con frambuesas: Lo traen en un plato metálico. Es un rosco de merengue duro, semejante a las rosquillas "listas" de Madrid, pero mas grande, cubierto de una especie de nata y por encima la crema de maracuyá. Se le añade una mora partida en dosérselo. Se pidieron dos postres a 6,50 € cada uno.

Cafés e infusiones:

Se tomaron dos cafés cortados a 2,60 € cada uno y uno solo a 2,50 €. No pusieron nada para acompañar.

Vino:

Quite 2022: Vino tinto con denominación de origen Bierzo. De bodegas Verónica Ortega (www.veronicaortega.es). Está elaborado con uvas 100% Mencía y almacenado ocho meses en barricas de roble francés. Estaba bueno. Tomamos una botella. El precio en la carta es de 25,00 € la botella. El precio aproximado de venta al público en una tienda es de 16,00 € la botella. El restaurante lo vende aproximadamente un 50% mas caro que el precio de venta al público medio en un comercio.

Copas: Invitan a chupitos. Fueron dos cremas de orujo y un limonchelo.

Servicio: Amable y precipitado. No ponen mantel de ningún tipo. Las servilletas son de papel y tampoco ponen plato individual para el pan. La situación de la mesa no es adecuada al estar junto al ordenador de pedidos y haber un constante movimiento alrededor. Al principio traen todo a la vez y tuvimos que decirles que no lo sirvieran tan seguido.

Descuentos: No hubo.

Porcentajes: Del total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas ni las copas, 126,50€, el 78,2% corresponde a la comida y 35,20 €, el 21,8% a la bebida.

La carta y la factura: Los precios en ambas coinciden y contienen el I.V.A incluido, como debe ser.

Comentario final: Local moderno, amplio, con decoración "sin terminar". Banco corrido junto a la pared y mesas muy juntas aprovechando al máximo el sitio y dejando poca intimidad a los comensales. Comida bien presentada y que no ha terminado de gustar en general. Sirven todo con mucha prisa y a la vez hasta que se les dice. Mesa sin manteles y con servilletas de papel. Mesa junto a la caja con mucho jaleo y poco iluminada. Precio alto para lo comido.

 
A. Ávila.
 
 
PUNTUACIONES:
 
AAv
AAr
APo
Car
Jus
Rau
Ric
6
-
-
5
-
6
-
 
PUNTUACIÓN MEDIA COFRADÍA:

5,67

 
 
PRECIOS DE LA CENA POR PERSONA:
 
LA NOCHE DE LA CENA:
53,90 €
ACTUALIZADO:
 
En el precio no se incluyen cañas ni copas.
 
Reservó Raúl.
 
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La carta (25/10/2024):
 
 
Actualizada el 25 de noviembre de 2024
 
Notas: Las puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes a las cenas y a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas. No se juzga ni puntúa al restaurante.
 
 

 

 

 



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